El psiquismo humano

El psiquismo humano teje su subjetividad en el tiempo de la infancia.

«No hay jóvenes ni tampoco viejos como grupos estables; todos somos hombres que envejecemos y que estamos de paso en una época de la vida. Siempre hay jóvenes y viejos de todas las edades

GIOVANNI PAPINI

Esta construcción subjetiva está inmersa en la red familiar y social, que aporta al niño una historia compleja y relaciones estrechas de amor y deseos para su necesaria identificación.

Ser como mamá, tener lo que tiene papá, tener lo que tiene mamá y ser como papá preparan al sujeto para la vida anudando una dependencia imprescindible en el crecimiento y desarrollo.

Por una parte se inscribe el amor y el deseo de la madre, marcado por un interés particularizado por sus propias carencias (1), que en su alienación primordial gesta el narcisismo humano.

Por otra parte se inscribe la intervención real y simbólica del padre, cuyo nombre es el vector de una encarnación de la ley –de prohibición del incesto– en el deseo del niño.

Y por fin se inscriben en la estructuración subjetiva los rasgos de la familia inmersa en la red cultural y socio-económica con las contradicciones y prejuicios de su época y de su geografía.

Todos estos factores concluyen la preparación del niño para su juventud.

¿Cuándo empieza la juventud?

Comenzamos a nombrar como jóvenes a los que han dejado de ser niños.

Esto nos sitúa en la adolescencia, concepto también joven, gestado en el siglo XIX, que consiste en un período de tiempo y un complejo número de fenómenos que transcurren, desde la pubertad, a lo largo de la segunda década de la vida.

Es una época de desarrollo y enormes cambios, de independencia y autonomía, de caída de los ideales de la infancia y, por tanto, de profundos duelos y angustia.

Un período de ingreso en la incertidumbre de la nueva identidad, en la búsqueda de otros ideales y del sentido de su existencia.

También en el enigma de la sexualidad y sus diferencias.

Llenos de preguntas y cuestionamientos hacia la familia y la sociedad, los adolescentes están solos y desorientados frente a los otros:

Han perdido una conocida identidad infantil y se hallan ante un futuro incierto.

Surgen los síntomas

Entonces surgen los variados síntomas que marcan la adolescencia:

Inestabilidad, desconcierto, desencuentros, rebelión, violencia, depresión, adicciones, incluyendo la ciberdependencia, la formación de bandas o pandillas (2), etc.

Aunque alguno de estos síntomas no son nuevos, ni exclusivos de los adolescentes, adquieren hoy una mayor dimensión.

Si una demanda de ayuda se concreta, el tratamiento psicoanalítico interviene aquí para que el o la joven puedan, navegando por su historia, echar sus redes en el océano del inconsciente.

Esto le permitirá recoger la verdad sobre sus propios deseos, habitualmente atados y alienados en los deseos de otros, o deformados por síntomas, actos, o fenómenos mortificantes y empobrecedores.

Liberar y defender el deseo

El joven puede asumir entonces, con libertad y sabiduría, las tramas de su historia, liberar su deseo prisionero de las ataduras familiares y sociales, regular mejor sus elecciones y gestionar más adecuadamente su bienestar y su sufrimiento.

Así, defendiendo su deseo y la consecuente alegría que de ello deviene, amplía enormemente sus márgenes de libertad.

Material del psicoanalista

Por lo dicho, queda claro que para el psicoanalista el material noble con el que trabaja el psiquismo humano es el deseo inconsciente, singular e intransferible de cada sujeto, que le permite tocar hasta sus límites lo que es y lo que no es él mismo, concluyendo habitualmente que no todo es color rosa.

Un deseo insobornable, motor y guía de las acciones humanas, al que no se puede renunciar sin sentir que uno se traiciona a sí mismo.

Además, un deseo largamente anestesiado y adormecido por los moralistas, domesticado por los educadores, traicionado por las academias, y ahora más que nunca, alienado por el discurso capitalista y su mandato a consumir.

Artículo de Norberto Ferrer

NOTAS:
Artículo publicado en el libro Juventud y sociedad actual: Interrogantes, editado por ACTO, Barcelona, 2008.

(1) Lacan, Jacques, “Dos notas sobre el niño”, Intervenciones y textos 2, Editorial Manantial, Buenos Aires, 1988.

(2) Amat, Kiko, “Pandilleo prehistórico”, El País, viernes 31 de agosto de 2007.

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